FIFA repasa la historia del astro argentino en la Copa Mundial con un especial dedicado a cada una de sus intervenciones en la gran cita.
Lionel Messi permaneció unos segundos inmóvil frente a una Copa Mundial que todavía no le pertenecía. La observó de cerca antes de subir al escenario instalado en el Maracaná, como si quisiera memorizar cada detalle de aquello que había perseguido desde que era un niño. A pocos metros, los jugadores alemanes preparaban su celebración. Argentina acababa de perder la final de Brasil 2014 y el mejor futbolista del torneo debía atravesar la ceremonia para recibir un premio que no podía consolarlo.
Doce años después volvería a encontrarse con el trofeo en otro pasillo, en el Estadio de Lusail. Aquella vez se detendría, lo miraría con una sonrisa y le daría un beso antes de levantarlo. Pero esa imagen todavía estaba demasiado lejos. En 2014, Messi había llegado hasta la frontera de su sueño y se marchaba con las manos vacías: había sido el guía de una Selección que volvió a disputar una final después de 24 años, pero estuvo a pocos minutos de la eternidad.
Brasil representaba el escenario definitivo. Ningún país podía resultar más simbólico para la ambición argentina: el vecino, el rival histórico, la patria del pentacampeón y la sede en la que la Albiceleste pretendía conquistar el mundo. Las calles se llenaron de camisetas celestes y blancas y cientos de miles de argentinos cruzaron la frontera detrás de una ilusión que crecía a cada paso.
En el centro de aquella movilización estaba Messi. Ya no era la promesa protegida por José Néstor Pekerman ni el heredero conducido por Diego Armando Maradona. A los 26 años, llegaba a su tercera Copa Mundial como capitán, cuatro veces ganador del Balón de Oro y dueño absoluto de la camiseta número 10. El tiempo del aprendizaje había terminado. Brasil debía ser el escenario de su consagración.
Alejandro Sabella había asumido como entrenador después de la Copa América 2011 y construyó el equipo alrededor de su figura. Formado como futbolista bajo la influencia de Carlos Bilardo y consagrado como técnico al frente de Estudiantes de La Plata, Pachorra había conquistado la Copa Libertadores y forzado al Barcelona hasta el límite en el Mundial de Clubes. Ya en la Selección, rápidamente descifró que cualquier proyecto argentino debía comenzar por crear las condiciones necesarias para que Messi pudiera ser decisivo.
El vínculo entre ambos había empezado con una conversación íntima. Sabella viajó a Barcelona para encontrarse con el capitán y explicarle el lugar que ocuparía dentro del nuevo ciclo. No necesitaba enseñarle a jugar, sino ofrecerle un equipo que lo acompañara. Messi respondió con la mejor etapa de su carrera en las Eliminatorias: Argentina terminó como líder sudamericano y recuperó una potencia ofensiva que la convirtió en una de las grandes candidatas.
A su alrededor se consolidó un ataque bautizado como los Cuatro Fantásticos: Messi, Ángel Di María, Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín. Fernando Gago aportaba el primer pase, Javier Mascherano sostenía el equilibrio y Sabella administraba los riesgos de un conjunto que podía atacar con una velocidad devastadora. La clasificación fue convincente y devolvió el entusiasmo después de la eliminación ante Alemania en Sudáfrica.
Después de superar algunos inconvenientes físicos durante su último año en Barcelona, la Selección funcionó como un refugio. Ya no era el joven silencioso que intentaba adaptarse a un vestuario ajeno. La cinta le pertenecía y sus compañeros lo miraban como a un conductor. Sabella había conseguido que Messi se sintiera dueño de su equipo.
Argentina debutó el 15 de junio ante Bosnia y Herzegovina en el Maracaná. El escenario era imponente, pero el funcionamiento inicial no estuvo a la altura de las expectativas. Sabella eligió una estructura cautelosa con cinco defensores y el equipo se adelantó rápidamente por un gol en contra de Sead Kolašinac, aunque nunca consiguió sentirse cómodo.
Durante el entretiempo, el entrenador modificó el sistema y liberó a Messi con los ingresos de Gago e Higuaín. La respuesta llegó a los 65 minutos. El capitán recibió lejos del área, combinó con Higuaín, atravesó la defensa bosnia y definió con un zurdazo que golpeó en el palo antes de ingresar. Después de ocho años y 623 minutos, volvía a convertir en una Copa Mundial.
Argentina vs Bosnia y Herzegovina | Grupo F | Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™ | Highlights
Vídeo resumen del partido entre Argentina y Bosnia y Herzegovina jugado en el Estadio Maracaná, Río de Janeiro, el domingo 15 de junio de 2014.
La celebración mostró el alivio acumulado. Messi corrió hacia un costado, saltó y descargó toda su energía con el puño cerrado. Bosnia descontó a través de Vedad Ibišević, pero Argentina ganó 2-1 y comenzó su recorrido con una victoria. El funcionamiento todavía generaba interrogantes; la capacidad de su capitán para resolverlos ya ofrecía una certeza.
Seis días después, Irán llevó la preocupación hasta el límite. El conjunto dirigido por Carlos Queiroz cerró los caminos, defendió cerca de su área y amenazó con llevarse un resultado histórico. Argentina monopolizó la pelota, pero no logró convertir la posesión en ocasiones claras. Incluso Sergio Romero debió intervenir para evitar el golpe iraní.
El reloj superaba los 90 minutos cuando Messi recibió sobre la derecha, acomodó la pelota hacia su zurda y encontró un espacio mínimo. Desde afuera del área, ejecutó un remate perfecto que se alejó del arquero Alireza Haghighi y se clavó junto al palo. En el instante de mayor desesperación, el capitán apareció para entregar la clasificación a Octavos de Final. «Es un equipo que nos esperó con mucha gente -reflexionó Sabella-. En el segundo tiempo nos complicaron. Pero teniéndolo a Messi, todo es posible”.
Gol de Lionel Messi 90′ | Argentina vs RI de Irán | Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™
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No había sido una actuación brillante del equipo, pero sí una demostración del poder de su figura. Argentina descubría una fórmula que la acompañaría durante el torneo: cuando el funcionamiento no encontraba respuestas, Messi podía inventarlas. El 10 había convertido en los dos primeros encuentros y empezaba a saldar su deuda goleadora.
El cierre de la Fase de Grupos llegó el día de su cumpleaños número 27. Nigeria representaba un adversario conocido: Messi había enfrentado al seleccionado africano en la final de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y también durante el Mundial de Sudáfrica. En Porto Alegre, escribió una de sus mejores actuaciones con la camiseta argentina.
Necesitó menos de tres minutos para abrir el marcador. Di María remató contra un palo y Messi capturó el rebote con un zurdazo furioso. Ahmed Musa empató inmediatamente, pero el capitán volvió a poner en ventaja a la Argentina con un tiro libre ejecutado con precisión antes del descanso. Musa igualó otra vez al comienzo del segundo tiempo y Marcos Rojo marcó el 3-2 definitivo con la rodilla.
Messi se retiró reemplazado a falta de media hora, ovacionado por un estadio repleto de argentinos. Había convertido cuatro goles en tres partidos y conducido a la Selección hacia el primer puesto del grupo con puntaje ideal. Si en Sudáfrica había perseguido el gol sin encontrarlo, en Brasil parecía dispuesto a resolver cada dificultad por su cuenta.
Nigeria vs Argentina | Fase de grupos | Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™ | Highlights Extendidos
Vídeo resumen extendido del partido entre Nigeria y Argentina jugado en el Estadio Beira-Rio, Porto Alegre, el miércoles 25 de junio de 2014.
“Nosotros vamos tomando ritmo de juego a medida que avanza el Mundial -analizó Sabella-. En líneas generales hay una mejora del conjunto. No me gusta hablar de individualidades. Se ataca desde la defensa y se defiende desde los delanteros».
Los Octavos de Final cambiaron el tono del torneo. La fase de grupos había mostrado una Argentina ofensiva pero vulnerable. Desde el cruce ante Suiza comenzó otra Copa Mundial: más cerrada, física y tensa. Cada partido se convirtió en una prueba de resistencia y el equipo de Sabella aprendió a convivir con el miedo a quedar eliminado.
«Maradona era determinante y Messi también lo es -reflexionó el DT en la conferencia de prensa previa-. Está haciendo un gran Mundial, que es lo que esperábamos, es lo que se esperaba él, sus compañeros, el público de Argentina. Es el mejor del mundo».
Suiza resistió durante 117 minutos en São Paulo. Diego Benaglio frustró los intentos argentinos, Higuaín no encontró espacios y Messi debió retroceder para entrar en contacto con la pelota. Cuando los penales parecían inevitables, el capitán recibió en la mitad del campo, aceleró hacia el área y atrajo a los defensores. En lugar de forzar el remate, levantó la cabeza y encontró a Di María, que definió de zurda para el 1-0.
La actuación mágica de Messi contra Suiza
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El gol desató una celebración desesperada, pero todavía quedó tiempo para sufrir. Blerim Džemaili estrelló un cabezazo en el palo en la última acción y el rebote se marchó junto al arco de Romero. Argentina avanzó después de caminar por el borde de la eliminación. Messi no había convertido, aunque su pausa y su asistencia resultaron determinantes.
En Cuartos de Final esperaba Bélgica, una de las selecciones emergentes del torneo. Era la frontera en la que Argentina debía respaldar sus certezas: “Tenemos que cruzar el rubicón”, había dicho Sabella tras cinco mundiales sin superar los cuartos de final. Desde los medios había cuestionamientos sobre una excesiva dependencia sobre su 10.
“Hace cuatro años criticaban a Messi porque decían que no aportaba lo suficiente y ahora dicen que dependemos demasiado de él”, respondió Sabella. “No es fácil. Cualquier equipo que tenga en sus filas a un jugador como Messi —el mejor jugador del mundo— dependerá mucho de él, como futbolista. Pero hay un grupo de jugadores que respalda a Messi, que lo potencia y lo hace sentir bien. Creo que todo lo que ha logrado aquí se debe al trabajo que realiza el equipo”.
El DT nacional profundizó la transformación táctica y construyó un equipo más compacto, dispuesto a protegerse y elegir los momentos para atacar. Higuaín marcó el único gol a los ocho minutos, tras aprovechar un rebote en la puerta del área, y Argentina administró la ventaja con madurez.
Messi tuvo la posibilidad de sentenciar el encuentro en tiempo añadido pero Thibaut Courtois se impuso en el duelo individual. No importó. La victoria por 1-0 devolvió a la Selección a una semifinal mundialista después de 24 años. Desde Italia 1990, Argentina había acumulado eliminaciones dolorosas, conflictos internos y generaciones frustradas. El equipo de Sabella había destruido esa barrera.
Argentina vs Bélgica | Cuartos de final | Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™ | Highlights
Vídeo resumen del partido entre Argentina y Bélgica jugado en el Estadio Nacional, Brasilia, el sábado 05 de julio de 2014.
La clasificación tuvo un costo importante: Di María sufrió una lesión muscular y debió abandonar el partido durante el primer tiempo. El socio principal de Messi, el futbolista que aceleraba las transiciones y rompía las estructuras rivales, no volvería a jugar en el torneo. Agüero también arrastraba problemas físicos y el ataque de los Cuatro Fantásticos había quedado erosionado en el momento decisivo.
Países Bajos esperaba en São Paulo con Arjen Robben, Robin van Persie y Wesley Sneijder como principales amenazas. Louis van Gaal diseñó un sistema destinado a controlar a Messi y Sabella respondió con una estructura disciplinada para frenar los embates neerlandeses. El partido se convirtió en una disputa estratégica, cerrada y sin espacios, una partida de ajedrez sobre el césped. Ninguno de los dos equipos estaba dispuesto a conceder el error que podía terminar con su Mundial.
Messi sufrió una presión asfixiante de camisetas naranjas. No consiguió desequilibrar como en la fase de grupos, pero su sola presencia condicionaba toda la organización rival. Mascherano emergió como el líder defensivo y protagonizó una acción decisiva al recuperar ante Robben cuando el neerlandés parecía encaminado al gol. El mediocampista terminó el encuentro exhausto, convertido en símbolo de la resistencia argentina.
Países Bajos vs Argentina | Semifinales | Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™ | Highlights
Vídeo resumen del partido entre Países Bajos y Argentina jugado en el Arena de São Paulo, São Paulo, el miércoles 09 de julio de 2014.
Después de 120 minutos sin goles, la clasificación se resolvió en los penales. Antes de la definición, Mascherano se acercó a Romero y pronunció una frase que se incorporaría a la memoria colectiva: “Hoy te convertís en héroe”. El arquero respondió a la profecía con dos atajadas, ante Ron Vlaar y Sneijder.
Messi ejecutó el primer penal argentino y abrió el camino con un remate preciso. Ezequiel Garay, Agüero y Maxi Rodríguez completaron la serie perfecta para ahuyentar los fantasmas de las eliminaciones pasadas. Cuando la pelota del último disparo infló la red, Messi corrió hacia sus compañeros y quedó sepultado debajo de un abrazo interminable. Argentina volvía a una final de la Copa Mundial.
La escena tenía una dimensión histórica. Brasil acababa de sufrir una derrota por 7-1 ante Alemania en Belo Horizonte y el Maracaná recibiría al clásico rival en el partido decisivo. La posibilidad de que Messi levantara la Copa en Río de Janeiro era la pesadilla brasileña y el sueño supremo de millones de argentinos.
Alemania representaba también una herida personal. Había eliminado a Messi y a la Argentina en sus dos Mundiales anteriores: por penales en Alemania 2006 y con una goleada en Sudáfrica 2010. En Brasil llegaba después de protagonizar una de las exhibiciones más impactantes de la historia.
Alemania vs Argentina | Final | Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™ | Highlights
Vídeo resumen del partido entre Alemania y Argentina jugado en el Estadio Maracaná, Río de Janeiro, el domingo 13 de julio de 2014.
La final tuvo otro guión: Argentina compitió de igual a igual y dispuso de oportunidades claras. Higuaín quedó frente a Manuel Neuer después de un error de Toni Kroos, pero remató desviado. Poco después convirtió tras un centro de Ezequiel Lavezzi, aunque el gol fue correctamente anulado por fuera de juego. En el segundo tiempo, Messi recibió a espaldas de la defensa y cruzó un remate que pasó muy cerca del palo.
El capitán no encontraba los espacios de la primera fase. Bastian Schweinsteiger lo siguió con una intensidad incansable y Alemania intentó obligarlo a recibir lejos del área. Aun así, cada aceleración argentina transmitía la sensación de que la historia podía cambiar en un instante.
La definición llegó al tiempo suplementario. Rodrigo Palacio tuvo otra ocasión inmejorable después de controlar la pelota por encima de Neuer, pero su definición se marchó desviada. Argentina había conseguido llevar a Alemania hasta el límite y estuvo varias veces frente al gol que podía entregarle la tercera estrella. A los 113 minutos, André Schürrle desbordó por la izquierda y envió un centro hacia Mario Götze. El delantero controló con el pecho y definió de zurda antes de que la pelota tocara el suelo. Romero quedó inmóvil y el Maracaná explotó detrás del grito alemán.
Messi todavía tuvo una última oportunidad con un tiro libre lejano. Colocó la pelota, respiró y miró el arco. Era el último intento de una Copa Mundial que había cargado sobre sus hombros. El remate se elevó por encima del travesaño y, segundos después, Nicola Rizzoli marcó el final.
El capitán se quedó solo en el centro del campo. Mascherano lloraba, Sabella intentaba consolar a sus jugadores y Alemania celebraba su cuarto título. Messi había estado a siete minutos de los penales y a una acción de alcanzar el sueño que perseguía desde su debut con la Selección.
La ceremonia profundizó el dolor. Messi fue elegido como el mejor jugador del torneo y debió subir a recibir el Balón de Oro. Había marcado cuatro goles, entregado una asistencia decisiva y sido elegido figura en cuatro partidos. Sin embargo, caminó frente a la Copa con la mirada perdida. El reconocimiento individual parecía insignificante al lado del trofeo que acababa de escapar. “En este momento no me importa nada, ni el premio ni nada. Solo quería levantar la Copa”, admitiría.
Brasil 2014 fue, sin embargo, el Mundial en el que Messi modificó definitivamente su relación con la Selección. Había llegado como la estrella de un equipo ofensivo y terminó como capitán de un conjunto que empezó a escribir una historia que se había convertido en imposible. Convirtió goles decisivos, condujo los ataques y aceptó el sacrificio de una estructura que se reconstruyó durante la competencia.
Durante mucho tiempo, la final contra Alemania fue la noche a la que regresaban todas sus preguntas: ¿Qué hubiera pasado si Higuaín convertía, si el remate cruzado de Messi ingresaba junto al palo, si Di María hubiese llegado en condiciones o si Palacio hubiera definido por abajo? El fútbol argentino quedó atrapado en esos centímetros.
Sabella se marchó poco después del Mundial. Su ciclo había durado menos de tres años, pero dejó una marca profunda. Comprendió que conducir a Messi no significaba entregarle toda la responsabilidad, sino construir un equipo capaz de sostenerlo. Lo nombró capitán, lo protegió y lo llevó hasta el partido más importante. También reavivó la llama dentro de los hinchas, emocionados con un equipo que consiguió quedar en el recuerdo pese a la derrota.
Messi también salió transformado. Brasil le enseñó que podía realizar un torneo extraordinario y aun así terminar derrotado. Que la Copa Mundial no se conquistaba únicamente desde la genialidad y que el destino podía depender de un rebote, una lesión o una definición desviada. Estuvo tan cerca que la derrota se volvió todavía más dolorosa.
En Catar, muchas de aquellas escenas encontraron una reparación. La eternidad había quedado a pocos minutos en Río de Janeiro: Messi necesitaría ocho años más para alcanzarla.