Luego de los dos empates ante Arabia Saudí y Cabo Verde, el equipo de Marcelo Bielsa quedó prácticamente obligado a ganar en la próxima fecha. «Sabemos la calidad que tienen, pero todos los partidos son difíciles», dijo Nicolás De la Cruz.
No termina de asentarse Uruguay en la Copa Mundial. En el primer partido, ante Arabia Saudí, jugó un primer tiempo malo pero luego levantó tras el descanso. El empate dejaba motivos para ilusionarse. Pero, contra Cabo Verde, el equipo de Marcelo Bielsa volvió a dejar dudas. Como en el debut, tuvo momentos de vuelo futbolístico pero no los supo mantener en el tiempo. Con la segunda igualdad en la competencia, quedó frente a un escenario que buscaba evitar al inicio del torneo: está prácticamente obligado a vencer a España, que en esta jornada se lució en su segundo encuentro y ratificó su condición de uno de los candidatos al título
«Las sensaciones son de mucha amargura. En los dos juegos podríamos haber sacado más puntos, pero nada está dicho, todo puede suceder», dijo Nicolás De la Cruz al terminar el partido. Y agregó: «Creo que sufrimos un poco de todo, un conjunto de situaciones que te van llevando. Es obvio que el rival juega pero no es excusa para nosotros. Te queda la sensación amarga porque no sumamos de a tres, ahora es trabajar y salir a ganar».
Ante Cabo Verde, la Celeste volvió a exhibir una actuación híbrida. Después de jugar como extremo derecho en la primera parte del partido ante Arabia Saudí, Federico Valverde regresó al centro del campo y el equipo pareció sentir su influencia. El mediocampista del Real Madrid tuvo buenos pasajes, especialmente cuando se animó a conducir en velocidad para romper las líneas del equipo africano, que estuvo lejos de meterse más atrás de la cuenta y planteó un partido prácticamente de igual a igual, cuestión que el conjunto sudamericano sufrió.
Uruguay vs Cabo Verde | Grupo H | Copa Mundial de la FIFA 2026™ | Resumen
Mira los momentos destacados del partido entre Uruguay y Cabo Verde que se jugará en el Estadio Miami el domingo 21 de junio a las 18:00 (hora local).
Cuando Agustín Canobbio, extremo por derecha que obligó y ayudó a generar situaciones, hizo el 2-1, sobre el final del primer tiempo, Uruguay lo festejó con naturalidad, como si se hubiera concretado la lógica. Pero la Celeste no logró pesar con la ventaja. Sufrió el primer tanto por un error en la barrera, en la que el balón pasó entremedio de dos jugadores. Y volvió a caer en el error propio en el tanto del empate, cuando Mathias Olivera dio un pase atrás que Muslera no logró alcanzar.
A diferencia de los primeros meses del ciclo Bielsa, cuando parecía tener una identidad muy definida, Uruguay hoy se dispersa durante demasiadas secuencias del juego. Ya no sostiene con la misma continuidad la presión, el ritmo ni la agresividad que lo distinguían. Y lo paga.
En los dos partidos disputados en Miami, la Celeste solo exhibió pedacitos de su potencial. Momentos en los que generó desdobles por su amplitud en las bandas. Secuencias de movimientos internos gracias a la virtud técnica de sus mediocampistas (especialmente Bentancur y Valverde). Algunas triangulaciones gracias a los retrocesos de sus delanteros (primero, Darwin Núñez, luego Federico Viñas). Pero no le alcanza.
Contra España, el 26 de junio, en Monterrey, estará prácticamente obligado a ganar para avanzar a la siguiente fase (aunque un empate podría resultar, dependiendo de los resultados del otro partido del Grupo H), una necesidad que a priori no tenía en los planes.
«Para el partido de hoy queríamos ganar para jugar el último con más tranquilidad, contra un rival que sabíamos que es difícil. Nos faltó contundencia en ambas áreas, pasó por ahí…», dijo Sebastián Cáceres luego del juego.
La goleada de España ante Arabia Saudí terminó de endurecer el panorama. En Uruguay, de todos modos, prefieren enfocarse en lo propio. «Para nosotros no pasa nada con el resultado de España, es lo mismo, tenemos que ganar y eso es lo importante», dijo Maxi Araujo luego del partido. Y eso es exactamente lo que necesitará la Celeste para evitar una eliminación prematura.