Movió la montaña: Riyad Mahrez cumplió su sueño mundialista

El ídolo argelino fue la figura del dramático encuentro entre Argelia y Austria en una noche que había perseguido durante toda su carrera.

  • Riyad Mahrez anotó dos goles y repartió una asistencia en el empate ante Austria
  • El ídolo argelino finalmente anotó su primer gol mundialista y cumplió uno de los sueños que tenía en su laureada carrera
  • Argelia enfrentará a Suiza por los dieciseisavos de final de la Copa Mundial 2026

No hay cumbre que Riyad Mahrez no pueda alcanzar. “Me perdí dos Mundiales, pero moveremos montañas para clasificarnos al próximo», había dicho en marzo antes de repartir una asistencia y marcar un gol en la victoria ante Somalía que significó su clasificación a la edición 2026. Ya en la Copa Mundial, el ídolo argelino cumplió con la promesa que había trazado tras emitir el boleto mundialista: «Haré todo lo posible en mi poder para representar a Argelia de la mejor manera que pueda». 

Mahrez, a los 35 años, fue el jugador más valioso del 3-3 de su selección ante Austria. Su presencia fue decisiva, una actuación que rememoró las épocas más plenas del gran capitán: luchó hasta el final para aprovechar un rebote en el banderín del corner y servir el primer gol, remató con un zurdazo ajustado al palo izquierdo del arco defendido por Alexander Schlager para marcar el segundo y estableció el tercero con un derechazo cruzado tras un gran desmarque. 

«Estoy muy feliz, realmente muy feliz, es un momento muy importante, aunque solo es un partido -respondió Mahrez ante el micrófono de FIFA.com-. Estoy contento por marcar mis primeros goles en la Copa Mundial, pero lo más importante es que el equipo haya llegado a la siguiente ronda y pueda competir al máximo nivel». 

La noche, sin embargo, no fue solo una celebración personal. También fue otra prueba de carácter para una selección que parece haber hecho de la adversidad una forma de competencia. Argelia estuvo dos veces por detrás en el marcador ante Austria, como ya le había ocurrido frente a Jordania, pero volvió a encontrar respuestas cuando el partido y la clasificación a los dieciseisavos de final parecían escaparse. El equipo de Vladimir Petkovic volvió a demostrar que todavía tiene ambición y una notable capacidad para vivir al límite.

“Demuestra que tenemos una buena mentalidad y que no nos rendimos, aunque hayamos estado por detrás en el marcador, como hoy dos veces y también una vez contra Jordania”, explicó Rafik Belghali ante FIFA.com. “Eso es algo importante que tenemos ahora, y cosas así son realmente importantes en un torneo. Es algo muy, muy importante”.

El lateral Belghali fue uno de los protagonistas de ese cierre imposible, autor de un majestuoso primer gol. Con el partido convertido en una escena de vértigo, Argelia encontró espacios con sus proyecciones. “Fue una locura. Creo que estábamos moviendo la pelota y vimos que ellos no presionaban, entonces esperamos el momento justo para jugar entre sus líneas”, reconstruyó. “Creo que salió muy bien y marcamos el 3-2. Después ellos salieron a presionar y marcaron el 3-3. Así que para nosotros fue un final de partido un poco extraño, pero llegamos a este partido con la intención de ganar”.

Esa ambición también explica el valor simbólico de Mahrez dentro del grupo. Para Belghali, que juega a sus espaldas sobre la banda derecha, el capitán no es únicamente una referencia técnica: es una brújula. “Riyad juega delante de mí y me ayuda muchísimo. Me muestra dónde ubicarme y todo eso. Para mí es muy especial jugar con él porque antes era mi ídolo”, confesó. “La manera en la que me ayuda dentro y fuera del campo es algo que aprecio muchísimo. Es una gran persona y una persona humilde. Todos conocen sus cualidades y nosotros sabemos que Riyad puede cambiar el partido para nosotros. Eso fue lo que también se vio hoy”.

Mahrez lo explicó con la simpleza de los elegidos, como si el gol que terminó de sacudir la noche hubiera sido apenas una consecuencia natural del juego. “Fue una locura. Estábamos jugando, ellos estaban esperando, mi compañero giró, yo piqué al espacio, me dio la pelota y tenía que marcar, amigo”, relató. Después, con una sonrisa contenida, resumió la esencia de un partido que pareció cambiar de dueño en cada ataque: “Esto es fútbol”.

Petkovic también entendió la dimensión de la actuación de su capitán. No solo por los dos goles, ni por la asistencia, sino por la manera en que sostuvo su influencia durante todo el partido. Hasta antes de esta noche, la última vez que Mahrez había completado 90 minutos con Argelia había sido en enero de 2024 ante Angola por la primera fecha de la Copa Africana. 

Pero ahora, tras haber empezado como suplente en el estreno ante Argentina y tras haber salido reemplazado ante Jordania, no sólo completó los noventa minutos: los gobernó de principio a fin. “A Riyad le da alegría haber marcado esos dos goles, pero sobre todo me alegra que haya reencontrado la frescura, que haya estado siempre presente durante los 90 minutos”, valoró su entrenador. “Mahrez ya lleva tres partidos jugando a un nivel altísimo. Espero que continúe así”.

Mahrez ya ganó casi todo para ocupar un lugar entre los grandes futbolistas africanos de su generación: fue campeón de la Premier League, levantó la Champions League, conquistó la Copa Africana de Naciones 2019 como uno de los arquitectos del título de Argelia y dejó una colección de noches memorables con su selección. Pero todavía le faltaba un capítulo a su historia: ser decisivo en una Copa Mundial y liderar a su país en una carrera eliminatoria. 

Su historia mundialista había empezado en 2014, cuando apenas asomaba en la élite y disputó un solo partido, en el debut ante Bélgica. Después llegaron las ausencias, las eliminatorias frustradas, los Mundiales mirados desde lejos y una promesa que sonaba más a acto de fe que a declaración deportiva: mover montañas para volver. 

Riyad Mahrez of Algeria poses with the Superior Player of the Match Trophy during the FIFA World Cup 2026 Group J match between Algeria and Austria at Kansas City Stadium on June 27, 2026 in Kansas City, Missouri

Ahora, más de una década después de aquella primera aparición, Mahrez cumplió su sueño y protagoniza la Copa Mundial desde adentro. Ya no como una promesa en construcción como en aquella aventura brasileña, sino como un capitán que todavía conserva la zurda, la pausa, la lucidez y el fuego competitivo para torcer un partido. Argelia enfrentará a Suiza en los dieciseisavos de final y Petkovic apunta a su evolución. “Estamos construyendo, paso a paso, una mentalidad ganadora”, aseguró. “En las grandes competiciones es importante que, partido a partido, se intente mejorar, y nosotros lo estamos haciendo”.

Para Mahrez, esa construcción tiene algo de redención. Se perdió dos Mundiales, esperó durante años, cargó con el peso de ser ídolo y regresó a la escena que había perseguido durante toda su carrera. En Kansas City, con dos goles, una asistencia y la clasificación en el bolsillo, finalmente encontró su noche. La montaña ya no estaba enfrente: Riyad Mahrez la había dejado atrás.