El conjunto de Sebastián Beccacece cerró una doble jornada de amistosos con un balance positivo de cara a la próxima Copa Mundial.
En Ecuador se respira una ilusión casi inédita: sueñan con la posibilidad de hacer una campaña histórica en la inminente edición de la Copa Mundial. En su quinta participación, la Tri presenta credenciales para convertirse en una de las revelaciones del torneo y superar los octavos de final de Alemania 2006. Bajo la pizarra del argentino Sebastián Beccacece se está luciendo una de las generaciones más prometedoras de todos los tiempos, los cimientos de un equipo competitivo que acumula 17 encuentros sin perder y que en la última fecha FIFA consiguió dos empates ante rivales de élite que apuntalan las certezas construidas.
Ecuador respaldó todo lo bueno que había mostrado durante las Eliminatorias Sudamericanas, clasificación en la que finalizó como único escolta detrás de Argentina con solo dos partidos perdidos y cinco goles recibidos en 18 fechas: mantuvo su solidez defensiva, el despliegue de un mediocampo incombustible y una delantera incansable para incomodar a los rivales en la salida. Pero en los encuentros ante Marruecos y Países Bajos, ambos coronados con idénticos 1-1, el elenco sudamericano también mostró nuevos recursos y exigió sus virtudes ante dos candidatos a protagonizar la cita que comenzará el próximo 11 de junio.
Es la evolución de un camino que había comenzado con Gustavo Alfaro y su auspiciosa presentación en Catar 2022. Pese a la tristeza de la eliminación en la primera ronda, tras vencer al anfitrión en la cita inaugural e igualar con Países Bajos, Ecuador se había llevado conclusiones positivas para proyectar un futuro aún más competitivo. Y ese futuro quedó a cargo de Sebastián Beccacece, tras una breve etapa con Félix Sánchez Bas: el entrenador argentino revolucionó la fisonomía del equipo y potenció la fortaleza que Ecuador ya había edificado durante los días de Alfaro.
“Las formas muestran que este es el camino, tenemos que seguir con humildad, más convencidos y mejorando en las cosas que nos están faltando para llevarnos la victoria -evaluó Beccacece tras la doble jornada internacional-. Enfrentar a estos rivales y ser superiores, es un paso adelante. Somos los primeros en saber qué tenemos que mejorar. Vamos por el buen camino, el fútbol es presente y queremos seguir creciendo. Fuimos demostrando que hay un abanico importante, que cualquiera que entre rinde y que no se resiente la identidad. Vamos desarrollando lo que creemos que es necesario».
Esa identidad es evidente. Ecuador salió a ambos encuentros a imponer condiciones desde el primer minuto. La promesa es concreta: será un equipo protagonista, sin importar el rival. Además de la eficiencia de un sistema defensivo liderado por la jerarquía de Willian Pacho y el equilibrio permanente que ofrece Moisés Caicedo, La Tri amplió su agresividad en ataque, con un esquema ofensivo elástico y un cuarteto dinámico conformado por John Yeboah, Alan Minda, Gonzalo Plata y Enner Valencia.
“Lo de Minda y Enner fue maravilloso, valoro que si no vienen con continuidad, lo cambian con una entrega máxima -evaluó Beccacece-. La cantidad de balones que robamos en campo rival, de estar más finos en el último toque, podríamos haber generado más peligro”. Con la presión alta como insignia, las transiciones rápidas de defensa-ataque completaron un arsenal que se construye alrededor de la tenencia de la pelota.
Gonzalo Plata, uno de los nombres importantes del Flamengo de Brasil, se lució en ambos trámites. “Qué bueno que lo mencionen, porque realmente creo que lo ha visto todo el estadio -respondió el director técnico argentino después del empate ante Países Bajos-. Es importante lo que ha sido Gonzalo a lo largo del proceso para nosotros. Yo lo quiero mucho, tiene un gran corazón, es una persona con mucha energía, con esa rebeldía necesaria para generar. La verdad es que él sabe lo importante que es para nosotros, cómo lo queremos, y creo que devuelve eso haciendo lo que mejor hace, que es jugar a la pelota. Encarando, gambeteando, pero también corriendo, también metiendo. Es un chico muy competitivo, con muy buena visión del juego y muy inteligente para entender muchos aspectos del juego colectivo”.
De cara al debut del próximo 14 de junio ante Costa de Marfil en Filadelfia, Beccacece tiene en claro la deuda de un elenco que apenas marcó 14 goles en 18 fechas durante las Eliminatorias: “Tenemos que ser más contundentes. En el fútbol actual, el 30% de los goles llegan por balón detenido y nosotros no hemos marcado por esa vía recientemente. Es algo que hemos trabajado intensamente en estos días en Madrid y esperamos ver resultados”, había analizado antes de la doble jornada.
“Seguimos en la búsqueda de nuestra mejor versión porque es la exigencia que amerita esta competencia -repasó después de los 180 minutos de fútbol-. Hay cosas que están muy buenas y otras que tenemos que seguir mejorando. Aprovechamos estos 10 días, no solo en los partidos, sino para entrenar fuerte con los que no jugaron muchos minutos. Todavía queda tiempo, uno tiene claro los jugadores que ganaron terrenos en esos seis cupos para definir la lista. Nos llevamos más certezas que dudas”.
Y dentro de esas certezas, Ecuador tiene a su ilusión como bandera.