La forma en la que se canta el himno brasileño es una tradición en la Copa Mundial de la FIFA™. La música suena hasta cierto punto en las alineaciones de los equipos antes de los partidos y, cuando termina, aficionados y jugadores siguen cantando el resto a capella.
Esta escena, que estremece a los brasileños, emocionó a Carlo Ancelotti en sus primeros partidos al frente de la selección. El italiano, que se prepara para ser el primer extranjero que dirige el combinado de Brasil en la Copa Mundial de la FIFA™, desea unirse a este ritual en 2026.
«Para un jugador o entrenador que viste la camiseta de la selección nacional, escuchar el himno es algo muy especial —ha declarado Ancelotti a la FIFA—. Lo que quiero es aprenderlo. Tengo un año para ser capaz de cantarlo con los jugadores. Me gustaría mucho».
La interpretación del himno forma parte del trabajo de adaptación en el que está inmerso Ancelotti desde que tomó las riendas de la selección de Brasil el pasado mayo.
Se trata de su primera etapa como seleccionador y de su primera estancia en Sudamérica y, sobre todo, en Brasil, un país casi tan grande como algunos continentes, poseedor de una de las culturas futbolísticas más arraigadas del mundo.
«Conocía la pasión que hay en este país, sobre todo por la selección, pero ahora la he visto en todo su esplendor», comenta.
«La camiseta del equipo nacional es muy querida. Cuando Brasil juega, el país se bloquea. Todos están pendientes del partido».
Te ofrecemos la entrevista completa con Carlo Ancelotti.
FIFA: ¿Cómo ha sido la vida desde que se mudó a Río de Janeiro para acceder al cargo de seleccionador de Brasil? ¿Qué disfruta más?
Muchas cosas. En primer lugar, este encargo, que es muy distinto a trabajar en un club. Después, la maravilla de una ciudad como Río y los brasileños, que aman el fútbol. La verdad es que lo estoy pasando muy bien y me encuentro muy a gusto con la CBF y los jugadores. De momento, todo va bien. Ya estamos clasificados y ahora tenemos el tiempo necesario para preparar a conciencia el Mundial. Además, vivir en Río es, como se dice en portugués, «muito bonito». Estoy disfrutando, sí.
¿Por qué decidió trabajar de seleccionador precisamente ahora, en este punto de su carrera?
Porque me pareció una gran oportunidad entrenar a Brasil, el equipo más importante de la historia y el que ha ganado más Mundiales. La idea de preparar esta selección era muy atractiva. Se me presentó esta oportunidad y la he aprovechado. Obviamente, también tengo que dar las gracias al Real Madrid, que me dio la oportunidad de vivir esta experiencia.
¿Qué recuerda del Mundial de Estados Unidos de 1994, en el que era segundo entrenador de Italia? ¿Qué aprendió de aquella experiencia que pueda aplicar ahora?
Fue increíble formar parte de la selección italiana en aquel Mundial. Llegamos a la final, donde perdimos a los penaltis. Sin embargo, fue una experiencia fantástica, sobre todo para mí, porque era la primera vez que trabajaba de asistente, de segundo entrenador. Aprendí mucho de Arrigo Sacchi, de la emoción de preparar un Mundial y del sacrificio para llegar a una final.
¿Cuál fue el primer jugador brasileño que recuerda haber visto y admirado?
Mi primer recuerdo de Brasil se remonta al Mundial de 1970, cuando se enfrentó a Italia en la final. Yo tenía once años. Me acuerdo de que los brasileños ganaron por 4-1 con Pelé, Jairzinho, Tostão y Rivellino. Brasil atesora una gran historia, llena jugadores fantásticos que, digamos, escribieron la historia del fútbol mundial
¿El primer brasileño con el que compartió vestuario fue Falcão?
Sí. Falcão y Cerezo, en el Roma. Falcão llegó en 1981 y Cerezo, en 1983. Son dos profesionales fantásticos y grandes amigos. Lo pasamos muy bien juntos, porque el carácter de los jugadores brasileños es un poco diferente. Son más alegres, más simpáticos, y te diviertes mucho con ellos.
Ha jugado con muchos brasileños y ha entrenado a muchos más, pero ahora que pasa más tiempo en Brasil y va a los estadios, ¿qué le ha llamado más la atención de los jugadores, y qué ha descubierto de su fútbol?
Conocía la pasión que hay en este país, sobre todo por la selección, pero ahora la he visto en todo su esplendor. La camiseta del equipo nacional es muy querida. Cuando Brasil juega, el país se bloquea.
Todos están pendientes del partido. Sobre el futbolista brasileño no puedo decir nada nuevo: es un jugador de gran talento. Tiene, en general, esa genética especial que lo hace soberbio.
El pasado junio, entró por primera vez en el Maracaná como seleccionador de Brasil. ¿Qué sintió al pisar ese campo sagrado?
Una gran emoción, porque el Maracaná forma parte de la historia del fútbol. He jugado y entrenado en muchos estadios, pero me faltaba este. Es un estadio único, principalmente por su historia. Que Brasil juegue en el Maracaná es muy especial.
¿Cómo se sintió cuando consiguió para Brasil el pase al Mundial?
Muy contento, pero creo que el trabajo que hicieron los seleccionadores que estuvieron aquí antes que yo fue muy positivo. Con dificultades, obviamente, porque no ha sido fácil, pero llegamos al final, pues era suficiente con ganar a Paraguay. Lo conseguimos y estamos todos muy satisfechos.
Este Mundial tiene la particularidad de que será el primero que disputarán 48 selecciones. ¿Qué opina del hecho de dar a otros equipos la oportunidad de participar?
Creo que es bueno. Cuantos más países estén involucrados en la competición, mejor será para el fútbol. Me parece que no se va a cambiar mucho el calendario, no se van a jugar muchos más partidos. De manera que creo que es una buena idea abrir más el Mundial para que fútbol pueda ser siempre más global.
Uno de los países anfitriones será Canadá, un país por el que siente algo muy especial.
Me he casado con una canadiense, de Vancouver. Mi mujer tiene padres españoles, pero nació en Montreal. Ahora vivimos en Vancouver, una ciudad muy bonita que, como es lógico, siente pasión por el hockey. Sin embargo, será una de las ciudades anfitrionas del Mundial y en ella se disputarán siete partidos. Canadá jugará en Vancouver y los ciudadanos esperan disfrutar de estos encuentros. Además, puede que Brasil juegue allí; a mí, personalmente, me gustaría. Canadá tiene un buen equipo y un buen seleccionador, que lo están haciendo muy bien. Lógicamente, todo el país está muy ilusionado con el Mundial.
México será el primer país que organizará tres ediciones de la Copa Mundial de la FIFA™. ¿Qué opina usted de la afición mexicana y de la relación de México con el fútbol?
En 1986 estuve allí con la selección de Italia. Jugamos nuestro primer partido del grupo contra Bulgaria en el Azteca. Creo que el pueblo mexicano se parece mucho al brasileño. Siente una gran pasión por el fútbol y, sobre todo, por su equipo nacional. Su seleccionador es mi querido amigo Javier Aguirre, al que lógicamente deseo lo mejor. Para México, el fútbol es muy importante.
Con la cantidad de brasileños que viven en Estados Unidos y los que tienen planeado viajar, ¿qué espera de la afición de Brasil durante el Mundial?
Lo de siempre, un gran cariño por el equipo y una gran motivación. Creo que nuestra responsabilidad es dar a los brasileños lo que quieren: volver a ganar un Mundial después de 24 años.
El himno de Brasil tiene la particularidad de que es más largo de lo que se reproduce antes de los partidos, y los aficionados siguen cantando a capella el final. ¿Qué siente cuando oye esto?
Bueno, todos los himnos son extraordinarios. Para un jugador o entrenador que viste la camiseta de la selección nacional, escuchar el himno es algo muy especial. Ahora lo que quiero es aprenderlo. Tengo un año para ser capaz de cantarlo con los jugadores. Me gustaría mucho.