La afición se rinde ante la magia de Ronaldinho

CIUDAD DE MÉXICO, abril 20 (EL UNIVERSAL).- En el Clausura 2015, Ronaldinho escribió una de las páginas más inolvidables de la Liga MX. Aquella tarde en el Estadio Azteca, el brasileño ingresó de cambio con el Querétaro y, con la magia que lo convirtió en ídolo mundial, firmó un doblete frente al América.

Más de una década después, el ahora Estadio Banorte volvió a vibrar con su presencia. «Dinho» regresó como parte del equipo de Leyendas de Brasil que enfrentó a México, reviviendo la emoción de verlo desplegar su talento en territorio nacional.

Miles de aficionados portaron con orgullo su camiseta, celebrando la oportunidad de reencontrarse con el crack que tantas veces iluminó los estadios del mundo.

Con su eterna sonrisa y el mítico «10» en la espalda, Ronaldinho salió como titular, recibiendo una ovación que superó a la de cualquier otro jugador. Señalando hacia la grada, agradeció el cariño de un público que lo adoptó como propio. Ya en el juego, el exfutbolista del Milan tuvo un par de oportunidades para marcar, aunque el gol se le negó.

Al 56′, llegó el instante que selló la jornada: Ronaldinho dejó el campo como lo que siempre será, una leyenda. Se marchó envuelto en una lluvia de aplausos, con la mano en el corazón y una sonrisa serena, cerrando su regreso a México con un gesto que quedará grabado en la memoria: un abrazo fraterno con Cuauhtémoc Blanco.