Julián Álvarez, cada día más completo, cada día mejor jugador

El delantero de la Selección argentina marcó un golazo de tiro libre en la victoria del Atlético de Madrid ante Barcelona, una de las tantas facetas en las que evolucionó.

En 2021, cuando River se consagró campeón de la Liga Profesional de Fútbol, Julián Álvarez marcó 18 goles en 21 partidos. Tenía 21 años y el mundo hablaba de su capacidad goleadora, su poder de definición y su talento para marcar de diferentes maneras: con remates de afuera del área, mano a mano ante el portero o hasta de cabeza. Poco tiempo después, lo compraría Manchester City por más de 21 millones de euros. 

Hasta ese momento, era evidente que se trataba de una de las apariciones más importantes de los últimos años del fútbol argentino, una joya del Millonario, dueño de una de las canteras más poderosas del mundo, donde salieron Pablo Aimar, Javier Saviola o Ariel Ortega, entre otras. 

Pero lo que no se terminaba de percibir era hasta dónde podían llegar sus capacidades. Más de cinco años después, el argentino regala una certeza y una duda partido a partido. La certeza es que cada día es un mejor jugador. La duda es sobre qué elementos técnicos-tácticos-físicos le agregará a su juego. 

En la victoria del Atlético Madrid ante el Barcelona, por 2 a 0, por el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones de la UEFA, el argentino marcó un golazo de tiro libre sobre el final del primer tiempo. El remate, bien pegado al ángulo, dejó sin chances al portero García. 

Aunque aún está lejos de considerarse un especialista en la pelota parada, es cierto que Álvarez perfeccionó la mecánica de remate. Los números lo avalan, con goles importantes de tiro libre como el que le marcó al Real Madrid en la victoria por 4 a 2 en el 2025 o el brutal remate ante Betis, en mayo del mismo año. 

«Julián le viene bien a cualquier club», dijo alguna vez Lionel Scaloni. Y agregó: «En el City de Guardiola le venía bien a Pep, en el Atlético Madrid le viene bien al Cholo, a Barcelona le vendría bien, a Real Madrid… Julián es un jugador que para cualquier entrenador es bienvenido». Llegó al Atlético Madrid a mediados del 2024. El exRiver Plate integra un equipo repleto de argentinos, con Juan Musso, Nahuel Molina, Giuliano Simeone, Nico González y Thiago Almada.

En la Selección argentina, Álvarez viajó a la Copa Mundial Catar 2022 como una alternativa de jerarquía a Lautaro Martínez, el centrodelantero que Scaloni había usado desde el principio de su ciclo. Pero, luego de la caída ante Arabia Saudí en el primer partido sumado a algunas molestias físicas del Toro, el delantero en ese momento del Manchester City se ganó el puesto para convertirse en una de las estrellas del torneo, con importantes goles como ante Polonia, en la fase de grupos, y el doblete a Croacia, en las semifinales. 

«Hace el trabajo que el entrenador le pide, en algún momento trabajo que él a lo mejor no se siente cómodo, pero lo hace y lo hace igual de bien“, detalló Scaloni. Con Messi en la delantera, Julián se especializó no solo en la definición si no también en la presión. Desde su fortaleza física, cumple un papel fundamental para obligar a los defensores rivales, conseguir presiones tras pérdidas y obligar salidas apresuradas y al borde del error. 

En la Copa Mundial 2026, Argentina se medirá en el Grupo J junto a Jordania, Austria y Argelia, en lo que representará la tercera defensa de su corona de la historia, luego de sus intentos fallidos en 1982 y 1990.

«Muchas veces cuando le pegas te das cuenta que es un buen golpeo y lo sentí así. Antes de patear también me sentía con confianza. Ayer pateé cinco o seis en el entrenamiento pero no entró ninguno. Por suerte hoy sí», dijo a ESPN Álvarez, elegido mejor jugador del partido ante Barcelona.

La falta que derivó en el gol fue una brutal individualidad del argentino, que filtró a su compatriota Giuliano Simeone, que sería tumbado por Pau Cubarsí, expulsado por la acción. En los tiro libres, Julián toma poca carrera, golpea con el borde interno y suele apostar a ejecutar por encima de la barrera.

A su faceta de gran rematador, el delantero suma otra serie de condiciones que lo vuelve un jugador único. A su capacidad de presión, agrega calidad para rebotar cuando está de espaldas al arco, entendimiento para explotar en velocidad a espacios de los defensores y capacidad para interpretar otras posiciones si fuera necesario, especialmente cuando Diego Simeone usa al noruego Alexander Sorloth y él suele ubicarse unos metros atrás o desde alguna de las bandas.

Con Julián, Argentina tiene no solo a un jugador de élite que ya sabe lo que es ser campeón del mundo, si no a uno que cada día se vuelve mejor.