El sorteo del playoff de repesca de la Liga de Campeones europea deparó este viernes un duelo especialmente atractivo: el Real Madrid tendrá que volver a medirse con el Benfica de su exentrenador José Mourinho, con el que cayó este miércoles en la última jornada.
Esa derrota 4-2 en Lisboa impidió al Real Madrid clasificarse directamente a octavos y le obligó a jugar este playoff, que el Benfica alcanzó de manera apoteósica gracias a un tanto del arquero Anatoliy Trubin en el 90+8, que permitió a las Águilas subir por la diferencia de goles del 25º al 24º lugar en la clasificación y evitar in extremis la eliminación.
El nuevo enfrentamiento entre estos dos clubes históricos del fútbol europeo permitirá a los merengues buscar la revancha después de un partido que ha incendiado de nuevo los ánimos alrededor del club, provocando incluso un enfado público de su estrella Kylian Mbappé.
El futuro del entrenador Álvaro Arbeloa, sustituto a mediados de este mes de Xabi Alonso, podría depender también en gran medida de la andadura del equipo en la Champions, la competición en la que el Real Madrid domina el palmarés con 15 títulos en su historia.
Por la posición final en la clasificación, el Real Madrid sabía que tenía como posibles rivales en el playoff al Benfica o al Bodo/Glimt, una formación noruega situada al norte del Círculo Polar Ártico y que finalmente quedó emparejada con el Inter de Milán, el vigente subcampeón del torneo.